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vitaminas

Prepara tu propio yogur en casa

Leche y yogur

El yogur es un alimento muy completo y polifacético, además de tener un rico contenido en vitaminas A y D, calcio, magnesio y fósforo, es excelente para la piel y sus proteínas se digieren mejor que las de la leche.

Además, ayuda a estabilizar la flora intestinal y los microorganismos del sistema digestivo, gracias a que sus bacterias convierten el azúcar de la leche (la lactosa) en ácido láctico, imposibilitando el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino.

El yogur también facilita la asimilación de nutrientes, favorece la absorción de las grasas, combate las diarreas y el estreñimiento, disminuye el colesterol y reduce los efectos negativos de los antibióticos.

 

Ingredientes para 4 porciones individuales

 

1 litro de leche entera.

4 cucharadas de leche en polvo.

4 cucharadas de azúcar.

1 yogur natural.

 

Elaboración

 

Calentar 1 litro de leche entera en una olla hasta llegar aproximadamente a 85°C durante 30 minutos (justo antes de hervir), retirar del fuego y dejar templar.

Mientras disminuye la temperatura, agregar 4 cucharadas de leche en polvo y 4 cucharadas de azúcar, disolver suavemente para evitar la formación de grumos. El uso de la leche en polvo dará consistencia firme al yogur.

Cuando la temperatura de la leche llegue entre 45° y 43°C, añadir dos cucharadas de yogur natural y agitar suavemente.

Envasar la mezcla en un recipiente limpio con tapa y colocarlo en un sitio cálido de 4 a 6 horas. (Podéis aprovechar el calor del horno)

Una vez transcurrido el tiempo, refrigerar entre 3 y 4 horas, de esta manera evitaremos un crecimiento excesivo de bacterias que pueden darle mayor acidez a nuestro yogur.

 

El yogur refrigerado a temperatura de 4°a 5°C se puede mantener hasta una semana sin sufrir alteraciones en su sabor y textura.

 

Con esta base de yogur podemos elaborar helados, aderezos, salsas y deliciosas bebidas con frutas y por qué no, con un toque de Anís Chinchón.

Batidos de yogur con Anis Chinchon

¿Os animáis a prepararlo? 🙂

 

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Sopa de Cebolla Gratinada

En Cocina con Chinchón queremos que redescubras un alimento muy versátil: La cebolla.

 

Muy sana y nutritiva, esconde numerosas propiedades medicinales entre sus capas ademásde resultar muy versátil en la cocina. Sus componentes principales son:Tipos de Cebollas agua (89%), glúcidos (8,6 g), fibra (1,6 g), proteínas (1,2 g) y grasas (0,2 g), con 38 calorías por 100 g. Rica en minerales y oligoelementos: calcio, magnesio, cloro, cobalto, cobre, hierro, fósforo, yodo, níquel, potasio, silicio, cinc, azufre, bromo… También abundan la vitaminas A, B, C y E.

Posee un aceite esencial que contiene unasustancia volátil llamada alilo, con propiedades bactericidas y fungicidas. Su contenido en glucoquinina, una sustancia hipoglicemiante  resulta muy interesante ya que se considera como la «insulina vegetal», pues ayuda a combatir la diabetes. Sus enzimas favorecen la fijación de oxígeno por parte de las células, colaborando así en la función respiratoria.

La cebolla estimula numerosas funciones orgánicas, pues
es diurética, cardiotónica e hipoglucemiante.
Tiene asimismo propiedades antisépticas y emenagogas (regulación del ciclo menstrual).
Reduce, al igual que el ajo, la agregación plaquetaria (peligro de trombosis), así como los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico en la sangre.
De manera general, favorece el crecimiento, retrasa la vejez y refuerza las defensas orgánicas, sobre todo frente a agentes infecciosos.

La cebolla es imprescindible en la cocina pues es uno de los condimentos más empleados en la cultura gastronómica mediterránea. Gracias a su jugosidad, la cebolla permite cocinar con muy poco aceite y agua. Encurtida, frita, rebozada, hervida, al horno o cruda la cebolla es un alimento versátil. Es una planta que no debería faltar nunca en la mesa y debería comerse siempre cruda, pues la cocción destruye sus componente esenciales. Se puede comer en caldo, mezclada con otras verduras. Sobre todo, debería comerse en ensaladas cruda. Para estómagos delicados, puede dejarse la cebolla en maceración con aceite de oliva durante la noche, lo que le hace perder su acritud. Lo mismo si la introducimos dentro de agua con un poco de jugo de limón durante unos minutos. La ventaja de estos dos procedimientos anteriores es evitar que la cebolla pique, pero conservar sus propiedades.

Ahora que conocemos todos los beneficios que nos aporta este maravilloso alimento, cocinemos una deliciosa Sopa de Cebolla Gratinada =)

 

Sopa de Cebolla Gratinada

Sopa de Cebolla Gratinada

Ingredientes

 

500 g de cebollas

70 g de mantequilla con sal

1 cucharada de azúcar

1 cucharada de harina

2 litros de caldo de verduras.

200 g de queso rallado

Vino blanco seco 10 cl

Tomillo

Laurel

Nuez moscada

Sal

Pimienta

1 baguette en rodajas

 

 

Elaboración

 

Pelar las cebollas y cortar en tiras finas (o trozos pequeños ) .

Derretir la mantequilla en una sartén grande a fuego medio .

Agregar las cebollas.

Las cebollas se deben dorar sin que se quemen . Agregar un poco de agua en caso de que el color quede muy oscuro.

Cuando las cebollas estén bien doradas , agregar la harina y el vino blanco seco .

Mezclar bien y retirar del fuego. Trasladar la cebolla a una cacerola grande y agregar dos litros de caldo.

Añadir la sal, la pimienta , el azúcar , el tomillo y el laurel (o un ramillete de hierbas)

Cocer 45 minutos a fuego medio.

Al momento de servir , poner unos trozos de pan en el fondo de los cuencos Añadir un poco de queso rallado.

Llenar los contenedores con la sopa .

Añadir nuevas piezas de pan y cubrir la superficie con más queso rallado.

Sazonar ligeramente con sal y añadir un poco de pimienta y nuez moscada.

Colocar en el horno en modo grill hasta que el queso se dore bien .

¡Servir inmediatamente con mucho cuidado para no quemarnos!

 

Que lo disfrutéis =)

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Las Frutas del Bosque

Las frutas rojas o frutas del bosque son, principalmente, bayas y cuentan con una serie de características y cualidades verdaderamente irresistibles, asociadas a la presencia de diversas sustancias que propician la prevención cardiovascular  y el antienvejecimiento, como son los flavonoides, los antocianos y los compuestos antioxidantes en general.

Frutas del bosque

Incluir estas frutas en la dieta hace que llegue a nuestro organismo una buena cantidad de sustancias beneficiosas sin que tengamos que renunciar a los sabores dulces. Algunas tienen multitud de variedades como la mora o la fresa. Otra peculiaridad en esta clasificación se debe al hecho de que algunos de estos frutos son principalmente silvestres, como la mora, la frambuesa o la endrina.

Se componen de un elevado contenido de agua, por lo que son poco calóricas en general (alrededor de 30 – 40 Kcal/100 gr)

Esta energía viene dada por el contenido de hidratos de carbono en forma de azúcares que proporciona su sabor dulce, ya que no contienen grasas y prácticamente carecen de proteínas. Sin embargo, son alimentos muy nutritivos debido a su elevada cantidad de fibra, vitaminas, (especialmente la vitamina C, la provitamina A o el ácido fólico) y minerales como el potasio, el magnesio o el calcio.

Su alto contenido en vitamina C, provitamina A y flavonoides les otorga la merecida denominación de alimentos funcionales naturales, que son aquellos que además de sus propiedades nutricionales, poseen algún componente que hace que su consumo resulte beneficioso para la salud.

Asimismo, el potasio, tan abundante en estas frutas, es un mineral que, unido a la gran cantidad de agua que contienen, proporciona un efecto diurético.

Dentro del grupo de frutas rojas o frutas del bosque podemos incluir: arándanos, endrinas o arañones, frambuesas, fresas, fresones, grosellas y moras.

Las temporadas de recogida y consumo de cada una es:

Arándano: de mayo a septiembre.

Endrina: de septiembre a noviembre.

Frambuesa: de junio a julio.

Fresa: de diciembre a junio.

Fresón: de febrero a mayo.

Grosella: durante todo el año.

Mora: de agosto a octubre.

 

Ahora que ya conocemos todos los beneficios que nos aportan las frutas del bosque, hagamos uso de ellas con estas deliciosas recetas:

 

Compota de frutas del bosque con un toque de Anís Chinchón

Frutas del bosque con azúcar

Ingredientes

750 gr de frutas como fresas, cerezas, frambuesas, moras, arándanos, grosellas (frescas o congeladas)100 ml de zumo de manzana
3 cucharadas de azúcar

1 cucharada de Anís Chinchón

 

Preparación

Lavar la fruta, escurrir bien en un colador, quitar los tallos y huesos, en caso de emplear cerezas.

En una cacerola mezclar el zumo con el azúcar y llevar a ebullición

Añadir toda la fruta, tapar y bajar el fuego al mínimo. Dejar cocer unos 5-7 minutos (es importante que la cocción sea suave desde el principio).

Si durante la cocción el líquido disminuye demasiado, añadir 3 o 4 cucharadas de agua y seguir cociendo unos minutos más. Una vez transcurridos 4 minutos de la cocción añadir la cucharada de Anís Chinchón.

Una vez cocida la fruta verter con su líquido en los boles para almacenar o en platos para servir.

Dejar enfriar a temperatura ambiente y acabar de enfriar en el frigorífico.

 

Aprovechando que ya sabemos preparar la compota, ¿qué tal redondear la receta con un bizcocho trenzado? 😉

 

Bizcocho trenzado de frutas del bosque aromatizadas

Bizcocho trenzado con frutas del bosque

Preparación: 20 min

Cocción: 25 min

Reposo: 2h 30

Refrigeración: 8h

 

Ingredientes

500 g de harina

2 sobres de levadura rápida de panadería

1 pizca de sal

125 g de azúcar

250 ml de leche

2 huevos

150 g de mantequilla a temperatura ambiente

150 g de compota de frutas del bosque o frutas del bosque confitadas con Anís Chinchón

1 yema de huevo para pintar

 

Preparación

Mezclar la harina con la levadura en un cuenco.

Formar un volcán y añadir la sal, el azúcar, la leche y los huevos. Mezclar estos ingredientes, incorporando la harina.

Amasar hasta que la masa no se pegue a las paredes del cuenco.

Añadir la mantequilla y amasar de nuevo.

Cubrir con un paño de cocina y dejar reposar durante 1 hora en un lugar templado.

Una vez la masa haya doblado su volumen, mezclar de nuevo (la masa pierde su volumen). Dejar en el frigorífico durante 8 h: la masa debe quedar firme para poder trenzarla. A continuación, extender la masa, incorporar la compota de frutas del bosque o las frutas confitadas enharinadas con una cucharadita de harina, hacer ligeros cortes de tiras en la masa y trenzar.

Colocar la trenza en una placa de pastelería untada con mantequilla y dejar subir 1 h 30 en un lugar templado.

Antes de la cocción, pintar la trenza con yema de huevo. Precalentar el horno a 180ºC y hornear durante 25 minutos.

 

Redescubriendo la avena

La avena es un cereal ideal para comenzar el día y puede ser un alimento completo para complementar cualquier rutina de ejercicios. Se puede acompañar con agua, leche, yogurt, sazonarlo con canela, cacao en polvo, trozos de frutas frescas o frutos secos. Se puede tomar fría o caliente. También se puede incorporar a los rebozados, rellenos, sopas

Contiene carbohidratos de absorción rápida, proteínas de alto valor biológico (ocho aminoácidos esenciales), grasas en su mayoría, no saturadas y ácidos grasos esenciales como el ácido linoleico. También tiene un alto contenido en fibra lo cual favorece el tránsito intestinal y previene el estreñimiento. A nivel de aporte vitamínico, posee una buena proporción de vitaminas del complejo B y E así como también de oligoelementos como el sodio, potasio, magnesio, fósforo, hierro y cinc. También contiene betaglucanos que ayudan a absorber el colesterol y los ácidos biliares del intestino.

La avena contiene gluten por lo que no es recomendado su consumo en personas celíacas.

A continuación os dejamos una deliciosa receta: Bizcocho de Avena y Ciruelas, qué lo disfrutéis 😉

 

Bizcocho de Avena y Ciruelas

 
Ingredientes:

 
250 grs. de harina.

100 grs. de azúcar moreno.

2 huevos.

1 pizca de sal.

1 cucharadita de levadura en polvo.

1 pizca de vainilla en polvo.

1 vaso de aceite.

1 vaso de leche.

50 grs. de copos de avena.

4 ciruelas de buen tamaño.

Para la cobertura: un puñadito de copos de avena con azúcar moreno (opcional)

 
Elaboración:

 
Precalentar el horno a 120ºC.

Retirar el hueso de las ciruelas, cortarlas con la piel y reservar.

Batir los huevos e incorporar la leche, el aceite, la sal, la vainilla, el azúcar y mezclar bien. Una vez mezclados, añadir poco a poco la harina y la levadura en polvo.

Por último, agregar la avena y las ciruelas picadas (con piel y deshuesadas).

Engrasar un molde para hornear , verter la mezcla y cubrir con el resto de copos de avena y azúcar (opcional).

Hornear durante 45 minutos a unos 180ºC, retirar del horno cuando el bizcocho al pincharlo con un cuchillo salga limpio.

Desmoldar aún caliente, dejar reposar sobre una rejilla y a degustar =)

Pan de Calabaza

La calabaza proporciona numerosos beneficios a nuestro organismo, además de las vitaminas, minerales y betacarotenos, nos ayuda a evitar infecciones del aparato respiratorio, sube las defensas, nos protege el estómago contra la acidez o la gastritis y por si fuera poco, las pipas poseen propiedades vermífugas: ayudan a eliminar parásitos en los intestinos. ¿Qué os parece? ¿Os animáis a probar nuestra receta de pan de calabaza? ¡Pues a por él!

 

Pan de Calabaza

 

Ingredientes:

300 gr. de calabaza (puré)

7 gr. de levadura de panadería.

1/4 de taza del caldo de la cocción de la calabaza.

4 – 4 1/2 de taza de harina de trigo.

1 cucharadita de sal.

1/2 taza del caldo de la cocción de la calabaza (extra).

1 huevo batido.

2 cucharaditas de agua (extra).

Pipas de calabaza.

 

Elaboración:

Disolver la levadura en el líquido del caldo de la calabaza, tapar con film transparente y dejar reposar durante 5 minutos o hasta que burbujee.

Tamizar en un cuenco grande 4 tazas de harina y la sal; añadir la calabaza, la levadura y 1/4 del caldo extra.

Mezclar bien con una cuchara de madera y luego con las manos formar una bola irregular de consistencia pegajosa. Añadir más líquido si queda demasiado seca. Pasar a una superficie enharinada y trabajarla por 10 min o hasta que quede homogénea y elástica; incorporar la harina restante para obtener una masa fina.

Pasar a un cuenco engrasado y pintar la superficie con aceite. Tapar con film transparente y dejar reposar durante 1 hora en un sitio templado.

Golpear la masa y amasar durante 1 minuto. Formar una bola grande y homogénea y colocar en un molde previamente engrasado (se puede emplear papel para hornear).

Por último, dejar reposar nuevamente durante 1 hora o hasta que haya subido hasta el borde del molde. Precalentar el horno a 210ºC, pintar la masa con clara de huevo y esparcir las semillas de calabaza. Hornear durante 20 min. Reducir la temperatura a 180º y dejar otros 20 minutos. Se recomienda cubrir con papel plata los últimos 10 minutos de cocción.

Se puede conservar en un recipiente hermético hasta 3 días.