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minerales

Las Frutas del Bosque

Las frutas rojas o frutas del bosque son, principalmente, bayas y cuentan con una serie de características y cualidades verdaderamente irresistibles, asociadas a la presencia de diversas sustancias que propician la prevención cardiovascular  y el antienvejecimiento, como son los flavonoides, los antocianos y los compuestos antioxidantes en general.

Frutas del bosque

Incluir estas frutas en la dieta hace que llegue a nuestro organismo una buena cantidad de sustancias beneficiosas sin que tengamos que renunciar a los sabores dulces. Algunas tienen multitud de variedades como la mora o la fresa. Otra peculiaridad en esta clasificación se debe al hecho de que algunos de estos frutos son principalmente silvestres, como la mora, la frambuesa o la endrina.

Se componen de un elevado contenido de agua, por lo que son poco calóricas en general (alrededor de 30 – 40 Kcal/100 gr)

Esta energía viene dada por el contenido de hidratos de carbono en forma de azúcares que proporciona su sabor dulce, ya que no contienen grasas y prácticamente carecen de proteínas. Sin embargo, son alimentos muy nutritivos debido a su elevada cantidad de fibra, vitaminas, (especialmente la vitamina C, la provitamina A o el ácido fólico) y minerales como el potasio, el magnesio o el calcio.

Su alto contenido en vitamina C, provitamina A y flavonoides les otorga la merecida denominación de alimentos funcionales naturales, que son aquellos que además de sus propiedades nutricionales, poseen algún componente que hace que su consumo resulte beneficioso para la salud.

Asimismo, el potasio, tan abundante en estas frutas, es un mineral que, unido a la gran cantidad de agua que contienen, proporciona un efecto diurético.

Dentro del grupo de frutas rojas o frutas del bosque podemos incluir: arándanos, endrinas o arañones, frambuesas, fresas, fresones, grosellas y moras.

Las temporadas de recogida y consumo de cada una es:

Arándano: de mayo a septiembre.

Endrina: de septiembre a noviembre.

Frambuesa: de junio a julio.

Fresa: de diciembre a junio.

Fresón: de febrero a mayo.

Grosella: durante todo el año.

Mora: de agosto a octubre.

 

Ahora que ya conocemos todos los beneficios que nos aportan las frutas del bosque, hagamos uso de ellas con estas deliciosas recetas:

 

Compota de frutas del bosque con un toque de Anís Chinchón

Frutas del bosque con azúcar

Ingredientes

750 gr de frutas como fresas, cerezas, frambuesas, moras, arándanos, grosellas (frescas o congeladas)100 ml de zumo de manzana
3 cucharadas de azúcar

1 cucharada de Anís Chinchón

 

Preparación

Lavar la fruta, escurrir bien en un colador, quitar los tallos y huesos, en caso de emplear cerezas.

En una cacerola mezclar el zumo con el azúcar y llevar a ebullición

Añadir toda la fruta, tapar y bajar el fuego al mínimo. Dejar cocer unos 5-7 minutos (es importante que la cocción sea suave desde el principio).

Si durante la cocción el líquido disminuye demasiado, añadir 3 o 4 cucharadas de agua y seguir cociendo unos minutos más. Una vez transcurridos 4 minutos de la cocción añadir la cucharada de Anís Chinchón.

Una vez cocida la fruta verter con su líquido en los boles para almacenar o en platos para servir.

Dejar enfriar a temperatura ambiente y acabar de enfriar en el frigorífico.

 

Aprovechando que ya sabemos preparar la compota, ¿qué tal redondear la receta con un bizcocho trenzado? 😉

 

Bizcocho trenzado de frutas del bosque aromatizadas

Bizcocho trenzado con frutas del bosque

Preparación: 20 min

Cocción: 25 min

Reposo: 2h 30

Refrigeración: 8h

 

Ingredientes

500 g de harina

2 sobres de levadura rápida de panadería

1 pizca de sal

125 g de azúcar

250 ml de leche

2 huevos

150 g de mantequilla a temperatura ambiente

150 g de compota de frutas del bosque o frutas del bosque confitadas con Anís Chinchón

1 yema de huevo para pintar

 

Preparación

Mezclar la harina con la levadura en un cuenco.

Formar un volcán y añadir la sal, el azúcar, la leche y los huevos. Mezclar estos ingredientes, incorporando la harina.

Amasar hasta que la masa no se pegue a las paredes del cuenco.

Añadir la mantequilla y amasar de nuevo.

Cubrir con un paño de cocina y dejar reposar durante 1 hora en un lugar templado.

Una vez la masa haya doblado su volumen, mezclar de nuevo (la masa pierde su volumen). Dejar en el frigorífico durante 8 h: la masa debe quedar firme para poder trenzarla. A continuación, extender la masa, incorporar la compota de frutas del bosque o las frutas confitadas enharinadas con una cucharadita de harina, hacer ligeros cortes de tiras en la masa y trenzar.

Colocar la trenza en una placa de pastelería untada con mantequilla y dejar subir 1 h 30 en un lugar templado.

Antes de la cocción, pintar la trenza con yema de huevo. Precalentar el horno a 180ºC y hornear durante 25 minutos.

 

Pan de Calabaza

La calabaza proporciona numerosos beneficios a nuestro organismo, además de las vitaminas, minerales y betacarotenos, nos ayuda a evitar infecciones del aparato respiratorio, sube las defensas, nos protege el estómago contra la acidez o la gastritis y por si fuera poco, las pipas poseen propiedades vermífugas: ayudan a eliminar parásitos en los intestinos. ¿Qué os parece? ¿Os animáis a probar nuestra receta de pan de calabaza? ¡Pues a por él!

 

Pan de Calabaza

 

Ingredientes:

300 gr. de calabaza (puré)

7 gr. de levadura de panadería.

1/4 de taza del caldo de la cocción de la calabaza.

4 – 4 1/2 de taza de harina de trigo.

1 cucharadita de sal.

1/2 taza del caldo de la cocción de la calabaza (extra).

1 huevo batido.

2 cucharaditas de agua (extra).

Pipas de calabaza.

 

Elaboración:

Disolver la levadura en el líquido del caldo de la calabaza, tapar con film transparente y dejar reposar durante 5 minutos o hasta que burbujee.

Tamizar en un cuenco grande 4 tazas de harina y la sal; añadir la calabaza, la levadura y 1/4 del caldo extra.

Mezclar bien con una cuchara de madera y luego con las manos formar una bola irregular de consistencia pegajosa. Añadir más líquido si queda demasiado seca. Pasar a una superficie enharinada y trabajarla por 10 min o hasta que quede homogénea y elástica; incorporar la harina restante para obtener una masa fina.

Pasar a un cuenco engrasado y pintar la superficie con aceite. Tapar con film transparente y dejar reposar durante 1 hora en un sitio templado.

Golpear la masa y amasar durante 1 minuto. Formar una bola grande y homogénea y colocar en un molde previamente engrasado (se puede emplear papel para hornear).

Por último, dejar reposar nuevamente durante 1 hora o hasta que haya subido hasta el borde del molde. Precalentar el horno a 210ºC, pintar la masa con clara de huevo y esparcir las semillas de calabaza. Hornear durante 20 min. Reducir la temperatura a 180º y dejar otros 20 minutos. Se recomienda cubrir con papel plata los últimos 10 minutos de cocción.

Se puede conservar en un recipiente hermético hasta 3 días.