¿Qué le pasa a mi bizcocho?

 
 
 

Muchas veces, hacer un simple bizcocho puede ser toda una odisea; existen muchos factores que nos impiden llegar al resultado deseado, muchos de ellos por desconocimiento.

A continuación presentamos algunos síntomas para detectar si tus bizcochos están “enfermos”:

Cuando el bizcocho no ha acabado de cocerse, se hunde en el centro tras sacarlo del horno.

Si la masa sube demasiado rápido por tener el horno muy fuerte, también se hundirá en el centro mientras se hornea.

Para que la corteza no quede “azucarada” hay que integrar bien la mantequilla y el azúcar.

Cuando tiene motas blancas encima puede deberse a que no se mezcló bien el azúcar. En el caso de un bizcocho ligero es mejor emplear azúcar glass, ya que se integra fácilmente.

Hay que tener siempre en cuenta la temperatura, si el horno está demasiado caliente, el bizcocho se puede encoger excesivamente. No es recomendable hornear a más de 180º, para que quede uniforme es mejor bajar la temperatura aunque suponga mayor tiempo de horneado.

Si al cortarlo se desmorona puede ser por emplear mucha levadura, haber batido demasiado la mezcla o se han incorporado los huevos muy rápido.

El espacio es muy importante, pueden salir bultos y grietas en el centro si el molde es muy pequeño para la mezcla. Esto ocurre a menudo con los moldes de corona, se agrietan ligeramente por la falta de espacio.

Cuando se pega al molde es porque se ha usado mucho azúcar en la receta. Si se va a endulzar con miel o sirope, se recomienda engrasarlo con aceite o mantequilla derretida y forrarlo con papel de horno.

Tener cuidado si se emplea un molde demasiado grande o si se forra con papel y este sobresale, el bizcocho quedará pálido por encima y tostado por debajo y por los lados.

Repartir bien la masa por el molde y comprobar que la rejilla no esté inclinada para que el bizcocho no crezca de forma irregular.

Batir bien la mezcla y revisar que la temperatura del horno no sea muy elevada para que no aparezcan agujeros en el bizcocho horneado.

 

Algunos remedios a tener en cuenta:

Cuando engrases tu molde, es mejor hacerlo con mantequilla derretida o aceite. Después del engrasado es conveniente tamizar la harina si se va a enharinar.

Para que suba uniformemente es recomendable colocarle bandas de cocción al molde, podemos hacerlas cortando unas tiras de toallas o paños de cocina, se humedecen y se colocan alrededor del molde sujetándolas con un imperdible.

Si el interior ha quedado demasiado seco puede ser por exceso de harina, levadura o porque  se ha mezclado demasiado tiempo. Podemos corregirlo envolviendo el bizcocho templado en film, quedará tierno y húmedo.

Ahora que ya sabemos cómo tratar a nuestro paciente, os dejaremos una receta para que podáis cautivar a todos con un bizcocho perfecto.

El Bizcocho Perfecto

 

“El Bizcocho Perfecto”

Ingredientes

  • 1 taza de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
  • 1 1/2 de harina para repostería.
  • 1 taza de azúcar.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 5 huevos (a temperatura ambiente y ligeramente batidos)
  • 1/2 cucharadita de sal gorda.

Elaboración

  • Precalentar el horno a 180º.
  • Engrasar ligeramente un molde de 11 X 21 cm.
  • En un bol, con la batidora eléctrica, mezclar la mantequilla y el azúcar hasta obtener una mezcla ligera y esponjosa.
  • Añadir la vainilla e ir incorporando poco a poco los huevos, batir bien. Con una espátula batir a mano la mezcla de manera envolvente. Poner la batidora en la velocidad mínima; añadir la sal y la harina gradualmente. Batir bien hasta obtener la consistencia deseada.
  • Verter la mezcla en el molde y hornear durante 65 min aproximadamente. Retirar del horno y dejar enfriar durante una hora, desmoldar y dejar enfriar por completo en una rejilla antes de cortar.
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